El Gigante Silencioso: La Exclusiva Potencia Brutal del Buick GSX 1970

En la frenética "guerra de caballos de fuerza" de 1970, Buick, la división de lujo de General Motors, lanzó una ofensiva sorpresa para demostrar que también podía jugar en las ligas mayores de los muscle cars, y lo hizo con el exclusivo y temido Buick GSX. Concebido como un paquete de rendimiento para el modelo Gran Sport (GS), el GSX fue una bestia de producción muy limitada que mezclaba el confort esperado de un Buick con un rendimiento devastador. Lo que distingue inmediatamente al Buick GSX de sus rivales son sus características estéticas únicas: un alerón trasero de gran tamaño (uno de los más altos de cualquier coche de producción en ese año), un spoiler frontal y franjas negras o rojas que contrastaban con los dos colores exclusivos disponibles: Amarillo Apolo o Blanco. Este estilo, aunque agresivo, mantenía una elegancia inherente a la marca, permitiéndole operar como un "durmiente" (sleeper) hasta que pisabas el acelerador. El corazón de la leyenda del GSX era su motor: el formidable V8 de 455 pulgadas cúbicas (7.5 litros), especialmente cuando estaba equipado con el paquete Stage 1. El motor Buick 455 Stage 1 no solo era grande, sino que producía uno de los mayores torques (par motor) de cualquier vehículo de producción en serie en Estados Unidos, superando a menudo a los Hemi y a los Cobra Jet en las aceleraciones de baja velocidad. Este enorme torque permitía al GSX alcanzar velocidades impresionantes con una facilidad casi aterradora, y su rareza y su capacidad para combinar un interior de lujo con el poder de un dragster lo convierten en uno de los muscle cars más deseados y respetados por los coleccionistas. Encontrá tu modelo preferido y reviví los momentos cumbre de la historia de las carreras visitando nuestra página web: https://coleccionablesargentina.com.ar/ 

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